a un poeta futuro poema de LUÍS CERNUDA

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Luis Cernuda

A UN POETA FUTURO
No conozco a los hombres. Años llevo
De buscarles y huirles sin remedio.
¿No les comprendo? ¿O acaso les comprendo
Demasiado? Antes que en estas formas
Evidentes, de brusca carne y hueso,
Súbitamente rotas por un resorte débil
Si alguien apasionado les allega,
Muertos en la leyenda les comprendo
Mejor. Y regreso de ellos a los vivos,
Fortalecido amigo solitario,
Como quien va del manantial latente
Al río que sin pulso desemboca.
No comprendo a los ríos. Con prisa errante pasan
Desde la fuente al mar, en ocio atareado,
Llenos de su importancia, bien fabril o agrícola;
La fuente, que es promesa, el mar sólo la cumple,
El multiforme mar, incierto y sempiterno.
Como en fuente lejana, en el futuro
Duermen las formas posibles de la vida
En un sueño sin sueños, nulas e inconscientes,
Prontas a reflejar la idea de los dioses.
Y entre los seres que serán un día
Sueñas tu sueño, mi imposible amigo.
No comprendo a los hombres. Mas algo en mí responde
Que te comprendería, lo mismo que comprendo
Los animales, las hojas y las piedras,
Compañeros de siempre silenciosos y fieles.
Todo es cuestión de tiempo en esta vida,
Un tiempo cuyo ritmo no se acuerda,
Por largo y vasto, al otro pobre ritmo
De nuestro tiempo humano corto y débil.
Si el tiempo de los hombres y el tiempo de los dioses
Fuera uno, esta nota que en mí inaugura el ritmo,
Unida con la tuya se acordaría en cadencia,
No callando sin eco entre el mudo auditorio.
Mas no me cuido de ser desconocido
En medio de estos cuerpos casi contemporáneos,
Vivos de modo diferente al de mi cuerpo
De tierra loca que pugna por ser ala
Y alcanzar aquel muro del espacio
Separando mis años de los tuyos futuros.
Sólo quiero mi brazo sobre otro brazo amigo,
Que otros ojos compartan lo que miran los míos.
Aunque tú no sabrás con cuánto amor hoy busco
Por ese abismo blanco del tiempo venidero
La sombra de tu alma, para aprender de ella
A ordenar mi pasión según nueva medida.
Ahora, cuando me catalogan ya los hombres
Bajo sus clasificaciones y sus fechas,
Disgusto a uno por frío y a los otros por raro,
Y en mi temblor humano hallan reminiscencias
Muertas. Nunca han de comprender que si mi lengua
El mundo cantó un día, fue amor quien la inspiraba.
Yo no podré decirte cuánto llevo luchando
Para que mi palabra no se muera
Silenciosa conmigo, y vaya como un eco
A ti, como tormenta que ha pasado
Y un son vago recuerda por el aire tranquilo.
Tú no conocerás cómo domo mi miedo
Para hacer de mi voz, mi valentía,
Dando al olvido inútiles desastres
Que pululan en torno y pisotean
Nuestra vida con estúpido gozo,
La vida que serás y que yo casi he sido.
Porque presiento en este alejamiento humano
Cuán míos habrán de ser los hombres venideros,
Cómo esta soledad será poblada un día,
Aunque sin mí, de camaradas puros a tu imagen.
Si renuncio a la vida es para hallarla luego
Conforme a mi deseo, en tu memoria.
Cuando en hora tardía, aún leyendo
Bajo la lámpara luego me interrumpo
Para escuchar la lluvia, pesada tal borracho
Que orina en la tiniebla helada de la calle,
Algo débil en mí susurra entonces:
Los elementos libres que aprisiona mi cuerpo
¿Fueron sobre la tierra convocados
Por esto sólo? ¿Hay más? Y si lo hay ¿adónde
Hallarlo? No conozco otro mundo si no es este,
Y sin ti es triste a veces. Ámame con nostalgia,
Como a una sombra, como yo he amado
La verdad del poeta bajo nombres ya idos.
Cuando en días venideros, libre el hombre
Del mundo primitivo a que hemos vuelto
De tiniebla y de horror, lleve el destino
Tu mano hacia el volumen donde yazcan
Olvidados mis versos, y lo abras,
Yo sé que sentirás mi voz llegarte,
No de la letra vieja, mas del fondo
Vivo en tu entraña, con un afán sin nombre
Que tú dominarás. Escúchame y comprende.
En sus limbos mi alma quizá recuerde algo,
Y entonces en ti mismo mis sueños y deseos
Tendrán razón al fin, y habré vivido.

 Como quien espera el alba, 1947.

LEE A OROZCO PILAR IGLESIAS POEMA LEJOS

OLGA OROZCO



  • Por artevoz



  • POESÍA EN LOS TALLERES

  • Lejos autor olga orozco




      Lejos,
      de corazón en corazón,
      más allá de la copa de niebla que me aspira desde el fondo del vértigo,
      siento el redoble con que me convocan a la tierra de nadie.
      (¿Quién se levanta en mí?
      ¿Quién se alza del sitial de su agonía, de su estera de zarzas,
                                                                                y camina con la memoria de mi pie?)
      Dejo mi cuerpo a solas igual que una armadura de intemperie hacia adentro
      y depongo mi nombre como un arma que solamente hiere.
      ¿(Dónde salgo a mi encuentro con el arrobamiento de la luna contra
                                                                                              el cristal de todos los albergues?)
      Abro con otras manos la entrada del sendero que no sé adónde da
      y avanzo con la noche de los desconocidos.

      (¿Dónde llevaba el día mi señal, pálida en su aislamiento,
      la huella de una insignia que mi pobre victoria  arrebataba al tiempo?)

      Miro desde otros ojos esta pared de brumas
      en donde cada uno ha marcado con sangre el jeroglífico de su soledad,
      y suelta sus amarras y se va en un adiós de velero fantasma hacia el naufragio.
      (¿No había en otra parte, lejos, en otro tiempo, una tierra extranjera,
      una raza de todos menos uno, que se llamó la raza de los otros,
      un lenguaje de ciegos que ascendía en zumbidos y en burbujas hasta la sorda noche?)
      Desde adentro de todos no hay más que una morada bajo un friso de máscaras;
      desde adentro de todos hay una sola efigie que fue inscripta en el revés del alma;
      desde adentro de todos cada historia sucede en todas partes:
      no hay muerte que no mate, no hay nacimiento ajeno ni amor deshabitado.
      (¿No éramos el rehén de una caída, una lluvia de piedras desprendida del cielo,
      un reguero de insectos tratando de cruzar la hoguera del castigo?)
      Cualquier hombre es la versión en sombras de un Gran Rey herido en su costado.

      Despierto en cada sueño con el sueño con que Alguien sueña el mundo.
      Es víspera de Dios. Está uniendo en nosotros sus pedazos.


      Olga Orozco detrás de aquella puerta


      • Olga Orozco


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      Detrás de aquella puerta

      En algún lugar del gran muro inconcluso está la puerta,
      aquella que no abriste
      y que arroja su sombra de guardiana implacable en el revés de todo tu destino.
      Es tan sólo una puerta clausurada en nombre del azar,
      pero tiene el color de la inclemencia
      y semeja una lápida donde se inscribe a cada paso lo imposible.
      Acaso ahora cruja con una melodía incomparable contra el oído contra el oído de tu ayer,
      acaso resplandezca como un ídolo de oro bruñido por las cenizas del adiós,
      acaso cada noche esté a punto de abrirse en la pared final del mismo sueño
      y midas su poder contra tus ligaduras como un desdichado Ulises.
      Es tan sólo un engaño,
      una fabulación del viento entre los intersticios de una historia baldía,
      refracciones falaces que surgen del olvido cuando lo roza la nostalgia.
      Esa puerta no se abre hacia ningún retorno;
      no guarda ningún molde intacto bajo el pálido rayo de la ausencia.
      No regreses entonces como quien al final de un viaje erróneo
      cada etapa un espejo equivocado que te sustrajo el mundo
      descubriera el lugar donde perdió la llave y trocó por un nombre confuso la consigna.
      ¿Acaso cada paso que diste no cambió, como en un ajedrez,
      la relación secreta de las piezas que trazaron el mapa de toda la partida?
      No te acerques entonces con tu ofrenda de tierras arrasadas,
      con tu cofre de brasas convertidas en piedras de expiación;
      no transformes tus otros precarios paraísos en páramos y exilios,
      porque también, también serán un día el muro y la añoranza.
      Esa puerta es sentencia de plomo; no es pregunta.
      Si consigues pasar,
      encontrarás detrás, una tras otra, las puertas que elegiste. 

      2017 aGOSTO

      Olga Orozco CON ESTA BOCA EN ESTE MUNDO Nacida en Castellano lee pilar Iglesias

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      leído por Pilar Iglesias

      CON ESTA BOCA, EN ESTE MUNDO...

      No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,
      aunque me tiña las encías de color azul,
      aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,
      aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
      y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

      Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,
      ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara,
      y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,
      ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta  dura nieve
      donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento.

      Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.
      Hemos hablado demasiado del silencio,
      lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,
      como si en él yaciera el esplendor después de la caída,
      el triunfo del vocablo con la lengua cortada.

      ¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!
      He dicho ya lo amado y lo perdido,
      trabé con cada sílaba los bienes que más temí perder.
      A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,
      retumban, se propagan como el trueno
      unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.
      Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía.
      Hemos ganado. Hemos perdido, porque ¿cómo nombrar con esa boca,
      cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?



      Olga Orozco AL PIE DE LA LETRA PARA HACER UN TALISMAN Y LA MALA SUERTE

      Olga Orozco



      PARA HACER UN TALISMÁN
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      PARA HACER UN TALISMÁN

      Se necesita sólo tu corazón
      hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios.
      Un corazón apenas, como un crisol de brasas para la idolatría.
      Nada más que un indefenso corazón enamorado.
                                                                     Déjalo a la intemperie,
      donde la hierba aúlle sus endechas de nodriza loca y no pueda dormir,
      donde el viento y la lluvia dejen caer su látigo en un golpe de azul escalofrío
      sin convertirlo en mármol y sin partirlo en dos,
      donde la oscuridad abra sus madrigueras a todas las jaurías y no logre olvidar.
      Arrójalo después desde lo alto de su amor al hervidero de la bruma.
      Ponlo luego a secar en el sordo regazo de la piedra,
      y escarba, escarba en él con una aguja fría hasta arrancar el último grano de esperanza.
      Deja que lo sofoquen las fiebres y la ortiga,
      que lo sacuda el trote ritual de la alimaña,
      que lo envuelva la injuria hecha con los jirones de sus antiguas glorias.
      Y cuando un día un año lo aprisione con la garra de un siglo, antes que sea tarde,
      antes que se convierta en momia deslumbrante,
      abre de par en par y una por una todas sus heridas:
      que las exhiba al sol de la piedad, lo mismo que el mendigo,
      que plaña su delirio en el desierto,
      hasta que sólo el eco de un nombre crezca en él con la furia del hambre:
      un incesante golpe de cuchara contra el plato vacío.

      Si sobrevive aún, si ha llegado hasta aquí hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios;
      he ahí un talismán más inflexible que la ley, más fuerte que las armas y el mal del enemigo.
      Guárdalo en la vigilia de tu pecho igual que a un centinela.
      Pero vela con él.
      Puede crecer en ti como la mordedura de la lepra; puede ser tu verdugo.
      ¡El inocente monstruo, el insaciable comensal de tu muerte!







                                                                AL PIE DE LA LETRA


      videovoz Pilar Iglesias


      El tribunal es alto, final y sin fronteras.
      S
      ensible a las variaciones del azar como la nube o como el fuego,
      registra cada trazo que se inscribe sobre los territorios
      insomnes del destino.
      De un margen de la noche a otro confín, del permiso a la culpa,
      dibujo con mi propia trayectoria la escritura fatal, el ciego testimonio.
      Retrocesos y avances, inmersiones y vuelos, suspensos y caídas
      componen ese texto cuya ilación se anuda y desanuda con las vacilaciones,
      se disimula con la cautela del desvío y del pie sobre el vidrio,
      se interrumpe y se pierde con cada sobresalto en sueños del cochero.
      ¿Y cuál será el sentido total, el que se escurre como la bestia de la trampa
      y se oculta a morir entre oscuras malezas dejándome la piel o huye sin detenerse por los blancos de las encrucijadas,
      laberinto hacia adentro?
      Delación o alegato, no alcanzo a interpretar las intenciones
      del esquivo mensaje.
      Difícil la lectura desde aquí, donde violo la ley y soy el instrumento,
      donde aciertos y errores se propagan como una ondulación,
      un vicio del lenguaje o las disciplinadas maniobras de una peste,
      y cambian el color de todo mi prontuario en adelante y hacia atrás.
      Pero hay alguien a quien no logra despistar la ignorancia,
      alguien que lee aun bajo las tachaduras y los desmembramientos de mi caligrafía
      mientras se filtra el sol o centellea el mar entre dos líneas.
      Impresa está con sangre mi confesión; sellada con ceniza.





      LA MALA SUERTE
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      Alguien marcó en mis manos,
      tal vez hasta en la sombra de mis manos,
      el signo avieso de los elegidos por los sicarios de la desventura.
      Su tienda es mi morada.
      Envuelta estoy en la sombría lona de unas alas que caen y que caen
      llevando la distancia dondequiera que vaya,
      sin acertar jamás con ningún paraíso a la medida de mis tentaciones,
      con ningún episodio que se asemeje a mi aventura.
      Nada. Antros donde no cabe ni siquiera el perfume de la perduración,
      encierros atestados de mariposas negras, de cuervos y de anguilas,
      agujeros por los que se evapora la luz del universo.
      Faltan siempre peldaños para llegar y siempre sobran emboscadas y ausencias.
      No, no es un guante de seda este destino.
      No se adapta al relieve de mis huesos ni a la temperatura de mi piel,
      y nada valen trampas ni exorcismos,
      ni las maquinaciones del azar ni las jugadas del empeño.
      No hay apuesta posible para mí.
      Mi lugar está enfrente del sol que se desvía o de la isla que se aleja.
      ¿No huye acaso el piso con mis precarios bienes?
      ¿No se transforma en lobo cualquier puerta?
      ¿No vuelan en bandadas azules mis amigos y se trueca en carbón el oro que yo toco?
      ¿Qué más puedo esperar que estos prodigios?
      Cuando arrojo mis redes no recojo más que vasijas rotas,
      perros muertos, asombrosos desechos,
      igual que el pobrecito pescador al comenzar la noche fantástica del cuento.
      Pero no hay desenlace con aplausos y palmas para mí.
      ¿No era heroico perder? ¿No era intenso el peligro? ¿No era bella la arena?
      Entre mi amado y yo siempre hubo una espada;
      justo en medio de la pasión el filo helado, el fulgor venenoso
      que anunciaba traiciones y alumbraba la herida en el final de la novela.
      Arena, sólo arena, en el fondo de todos los ojos que me vieron.
      ¿Y ahora con qué lagrimas sazonaré mi sal,
      con qué fuego de fiebres consteladas encenderé mi vino?
      Si el bien perdido es lo ganado, mis posesiones son incalculables.
      Pero cada posible desdicha es como un vértigo,
      una provocación que la insaciable realidad acepta,
      más tarde o más temprano.
      Más tarde o más temprano,
      estoy aquí para que mi temor se cumpla.

      OCTAVIO PAZ COMENTA DE VALLEJO Y PILAR IGLESIAS TAMBIÉN COMENTA DE PAZ

      https://untallerdepoesia.blogspot.com.ar/2016/03/octavio-paz-fondo-y-forma-en-voy-hablar.html


      Y ESTO SE DICE DESDE ESTE TALLER DE POESÍA


      SOY UN Cadáver exquisito

       EL DOLOR DE VALLEJOS   yo lo siento al alba y al anochecer, cuando la tarde comienza a morir y también la mañana despunta entre el sueño y el agua.
      Y MIENTRAS ATO CON ALAMBRES DE PUA OTROS DOLORES DESPROLIJOS que vienen de afueras y altas esferas,  digo que el dolor de Vallejo
                                                             No es un dolor  DE UN ALMA EN LLAGAS. Es UN DOLOR MÍSTICO  inmensurable, abierto a todos los azules que ya no son el mar


      Mi dolor no es el de Vallejo, se le parece, sin embargo es mi dolor
      Y como el de Vallejo,
       NO ME IMPORTA SI ES PROSA, POESÍA O ENSAYO
      LA VIDA POR LOS CUATRO COSTADOS, Dibujan tratados filosóficos
      Palabras de todos los días porque el dolor  de Vallejo habita  en día y la noche
      EL DOLOR DE VALLEJOS NO ES UN DOLOR CUALQUIERA
      ES el dolor  DE EXISTIR, es el dolor de la existencia, porque es finita.

      vIVO PORQUE MUERO y como teresa vivo sin vivir en mi.


      Coordinadora del TAller de Poesía
      Pilar Iglesias

      germán pardo garcía POEMA DEL DÍA 1 DE MAYO 2017











      Un saludo a todos los hombres del desierto, 
      1 DE MAYO DE 2017



      GERMÁN PARDO GARCÍA

      LOS HOMBRES DEL DESIERTO


      Los hombres del Desierto somos raíz del Génesis.
      Como la Esfinge, ocultamos las claves de Sumer.
      Desde antes de Aristóteles
      conocíamos los arcanos de las plantas.
      Amarillos, iguales a la arena,
      nadie ha visto jamás nuestro color.
      Caminamos lentamente. No se sabe
      que nuestra lentitud es un proceso de los siglos.
      Cuando encendemos una luz en nuestras casas,
      se ignora que esa luz es saturnal.

      Nuestras palabras triples cantan sin decirlo
      dónde está la escritura salvada del naufragio,
      las postreras resinas misteriosas
      y el sentido secreto de los cultos.
      Si nos invitan a la mesa de los príncipes,
      al separarnos queda en los asientos
      un polvo que no es humus ni ceniza.
      Al gustar de los panes que comemos,
      al beber del licor de aquellas copas,
      hallamos el legítimo sabor de los manjares
      y la transformación de1 hidrógeno en las ánforas.
      Los diáconos no pueden en los templos
      responder nuestras áridas preguntas,
      ni encender los rituales holocaustos
      de nuestras tribus en el yermo astral.
      Tú que me estás oyendo, quédate mudo, absorto.
      Si me voy no vigiles a qué sitio me alejo.
      Lo que busco está próximo, a unas pocas miradas.
      Pero los hombres del Desierto, cuando partimos hacia nosotros,
      a pesar de estar cerca, nunca, nunca llegamos.

      VICENTE HUIDOBRO SELECCIÓN POEMAS Y ALTAZOR

      PARA LLORAR
      AUDIO CLIC IMAGEN


      Es para llorar que buscamos nuestros ojos
      Para sostener nuestras lágrimas allá arriba
      En sus sobres nutridos de nuestros fantasmas


      Es para llorar que apuntamos los fusiles sobre el día
      Y sobre nuestra memoria de carne
      Es para llorar que apreciamos nuestros huesos y a la muerte sentada 
      junto a la novia
      Escondemos nuestra voz de todas las noches
      Porque acarreamos la desgracia
      Escondemos nuestras miradas bajo las alas de las piedras
      Respiramos más suavemente que el cielo en el molino
      Tenemos miedo


      Nuestro cuerpo cruje en el silencio
      Como el esqueleto en el aniversario de su muerte
      Es para llorar que buscamos palabras en el corazón
      En el fondo del viento que hincha nuestro pecho
      En el milagro del viento lleno de nuestras palabras


      La muerte está atornillada a la vida
      Los astros se alejan en el infinito y los barcos en el mar
      Las voces se alejan en el aire vuelto hacia la nada
      Los rostros se alejan entre los pinos de la memoria
      Y cuando el vacío está vacío bajo el aspecto irreparable
      El viento abre los ojos de los ciegos
      Es para llorar para llorar


      Nadie comprende nuestros signos y gestos de largas raíces
      Nadie comprende la paloma encerrada en nuestras palabras
      Paloma de nube y de noche
      De nube en nube y de noche en noche
      Esperamos en la puerta el regreso de un suspiro
      Miramos ese hueco en el aire en que se mueven los que aún no han nacido


      Ese hueco en que quedaron las miradas de los ciegos estatuarios
      Es para poder llorar es para poder llorar
      Porque las lagrimas deben llover sobre las mejillas de la tarde


      Es para llorar que la vida es tan corta
      Es para llorar que la vida es tan larga


      El alma salta de nuestro cuerpo
      Bebemos en la fuente que hace ver los ojos ausentes
      La noche llega con sus corderos y sus selvas intraducibles
      La noche llega a paso de montaña
      Sobre el piano donde el árbol brota
      Con sus mercancías y sus signos amargos
      Con sus misterios que quisiera enterrar en el cielo
      La ciudad cae en el saco de la noche
      Desvestida de gloria y de prodigios
      El mar abre y cierra su puerta

      Es para llorar para llorar
      Porque nuestras lágrimas no deben separarse del buen camino


      Es para llorar que buscamos la cuna de la luz
      Y la cabellera ardiente de la dicha


      Es la noche de la nadadora que sabe transformarse en fantasma
      Es para llorar que abandonamos los campos de las simientes
      En donde el árbol viejo canta bajo la tempestad como la estatua del mañana


      Es para llorar que abrimos la mente a los climas de impaciencia
      Y que no apagamos el fuego del cerebro


      Es para llorar que la muerte es tan rápida
      Es para llorar que la muerte es tan lenta


      (1941)


      POEMA FUNERARIO

      El pájaro de lujo ha mudado de estrella
      Aparejad bajo la tempestad de las lágrimas
      Vuestro ataúd a vela
      Donde se aleja el instrumento del encanto


      En las vegetaciones de los recuerdos
      Las horas en torno de nosotros hacen sus viajes


      Va rápido
                Va rápido impulsado por los suspiros
      El mar está cargado de naufragios
      Y yo he alfombrado el mar para su paso


      Así es el viaje primordial y sin pasaje
      El viaje instructivo y secreto
      En los corredores del viento


      Las nubes se apartan para que él pueda pasar
      Y las estrellas se encienden para mostrar el camino


      Qué buscas en los bolsillos de tu chaqueta
      Has perdido la llave


      En medio de ese zumbido celeste
      Vuelves a encontrar en todas partes tus horas envejecidas


      El viento es negro y hay estalactitas en mi voz
      Dime Guillermo
      Has perdido la llave del infinito


      Una estrella impaciente iba a decir que hace frío

      La lluvia aguzada comienza a coser la noche

      (1925)

      ELLA

      Ella daba dos pasos hacia delante
      Daba dos pasos hacia atrás
      El primer paso decía buenos días señor
      El segundo paso decía buenos días señora
      Y los otros decían cómo está la familia
      Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo


      Ella llevaba una camisa ardiente
      Ella tenía ojos de adormecedora de mares
      Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
      Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza


      Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
      Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla


      Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina
      Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad
      Era hermosa como un cielo bajo una paloma


      Tenía una boca de acero
      Y una bandera mortal dibujada entre los labios
      Reía como el mar que siente carbones en su vientre
      Como el mar cuando la luna se mira ahogarse
      Como el mar que ha mordido todas las playas
      El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia
      Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas
      Antes que el viento norte abra sus ojos
      Era hermosa en sus horizontes de huesos
      Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado
      Como el cielo a caballo sobre las palomas


      (1941)

      TALLER DE POESÍA
      COORDINADORA DEL TALLER
      PILAR IGLESIAS

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