TALLER DE POESÍA A.U.P.A. Bernard Cornwell:TAREA

Ejercicio:
Escribir libre comentario sobre este texto :
Así dice, comienza la PRIMERA PARTE DE ESTOS MARAVILLOSOS LIBROS:
Crónicas del Señor de la Guerra, vol.III
de Bernard Cornwell,
EXCALIBUR:


LAS HOGERAS DE MAI DUN



“¡Qué gran influjo ejercen las mujeres en este relato!
Cuando empecé a escribir la vida de Arturo creí que sería un relato hombres, una crónica de espadas y lanzas, batallas victoriosas y fronteras establecidas, tratados incumplidos y reyes destronados, porque, ¿no es así como se cuenta la historia? Cuando recitamos la genealogía de nuestros reyes no nombramos a las madres ni a las abuelas, sino que decimos Mordred ap Mordred ap Uther ap Kustennin Kynnar, y así sucesivamente hasta llegar al gran Beli Mawr, que es el padre de todos nosotros. Son hombres quienes cuentan la historia
refiriendo hechos de otros hombres, mas en esta historia de Arturo las mujeres relumbran como los salmones en las aguas negras.
Los hombres hacen la historia, en efecto, y no puedo negar que fueron los hombres los que hundieron Britania. Éramos cientos, todos cubiertos de cuero y hierro, armados de escudo, lanza y espada, y nos creíamos dueños de Britania porque éramos guerreros, pero bastó un
hombre y una mujer para hundirla, y de los dos, la mujer causó los mayores desastres. Por una maldición suya pereció todo un ejército, y a ella se refiere esta crónica, pues era la enemiga de Arturo.
«¿Quién?», me preguntará Igraine cuando lea estas palabras. Igraine es mi reina. Espera un hijo, cosa que a todos nos llena de alegría. Su esposo es el rey Brochvael de Powys y, actualmente, vivo bajo su protección en este pequeño monasterio de Dinnewrac, donde
escribo la crónica de Arturo. Escribo por orden de la reina Igraine, tan joven que no conoció al emperador. Así es como lo llamábamos, Amherawdr en lengua britana, aunque Arturo apenas usaba ese título.
Escribo en lengua sajona porque soy sajón y porque el obispo Sansum, el santo varón que gobierna nuestra pequeña comunidad de Dinnewrac, jamás me permitiría escribir la historia de Arturo. Sansum odia a Arturo, injuria su recuerdo y le llama traidor; por tal motivo, Igraine y yo le hemos dicho que me estoy ocupando de transcribir los Santos Evangelios en lengua sajona y, puesto que Sansum no habla sajón ni sabe leer lengua alguna, el ingenuo ardid nos ha permitido recoger la historia hasta el momento presente.”

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